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Enseñanzas Teosóficas

Las enseñanzas conocidas como Teosofía se dividen en dos grupos. En primer lugar, la Teosofía nacida del conocimiento directo de la Realidad. La tradición afirma que el hombre, en su naturaleza esencial, es una parte o aspecto de esa Realidad que las grandes religiones del mundo siempre han reconocido bajo el nombre de Dios. Debido a esta identidad interna, el hombre puede conocer a la Divinidad directamente, sin intermediarios. De este modo, la Teosofía es la declaración de la identidad del hombre con la Realidad y de su consecuente capacidad de conocer esta última a la que el hombre llama Dios.

El segundo significado de la Teosofía es una consecuencia del primero. El estudio de las grandes religiones, pasadas y presentes, y de las enseñanzas de los sabios cuyos escrito han llegado hasta nosotros a través de muchos siglos, muestran la evidencia de un cierto cuerpo común de conocimientos relacionados con la Divinidad, el Hombre y el Universo. Este cuerpo de conocimiento, el más elevado factor común de todas las enseñanzas religiosas y filosóficas desde el remoto pasado, también es llamado Teosofía.

La Sociedad Teosófica, es una institución organizada con Estatutos y Reglamentos Nacionales e Internacionales aprobados por las leyes de los distintos países. Cada Sección Nacional de la Sociedad tiene una administración autónoma y todos sus miembros toman parte de las decisiones administrativas y organizativas a través de sus votos en Asambleas Generales. Su figura legal es la de una Asociación Civil sin fines de lucro, y por lo tanto el dinero que se necesita es solamente para su funcionamiento y organización, mantenimiento de los edificios donde realizan sus actividades, publicidad, publicación de libros, etc. La Sociedad no recibe subsidios gubernamentales y se sostiene con una cuota que pagan los socios, con donaciones voluntarias, además de otras actividades como la venta de libros, la realización de algunos cursos de pago, etc.

La libertad de pensamiento y la fraternidad son los dos pilares de la Sociedad Teosófica. Esta, como institución, no tiene ninguna opinión oficial sobre los temas. De hecho, existe una resolución oficial donde se explicita que el miembro debe basarse en una completa libertad de pensamiento y que ningún libro o autor debe ser tomado como una autoridad irrefutable. Así, por ejemplo, algunos miembros pueden creer en la existencia de la reencarnación y otros no, o pueden tener muy diferentes conceptos acerca de aquello que se denomina Dios. Se espera que cada miembro descubra cuál es la verdad por sí mismo.

Sus miembros se reúnen regularmente en grupos de estudios e investigación denominados "ramas". Este nombre hace referencia a que cada grupo es como la rama de un gran árbol, que es la Sociedad Teosófica. Cada rama es independiente en su desarrollo, aunque naturalmente forman parte de un mismo tronco que está enraizado en la sincera búsqueda de la Verdad. En estos grupos de estudio e investigación se realiza un estudio y discusión sobre temas que incluyen el esoterismo, el autoconocimiento, el estudio comparado de religiones y filosofías, y todo lo que tienda a fomentar el crecimiento espiritual en sus miembros y, en consecuencia, el desarrollo de una relación fraterna.

Además de las reuniones de las ramas, los miembros se reúnen periódicamente en encuentros, congresos y retiros, muchas veces abiertos al público en general. Por otro lado, en la mayoría de las sedes de la Sociedad se realizan diversas actividades públicas como conferencias, cursos y talleres dirigidos a todas aquellas personas que están interesadas en el desenvolvimiento espiritual del hombre.

 

Objetivos de la sociedad teosófica

  • Formar un núcleo de la Fraternidad Universal de la Humanidad, sin distinciones de raza, credo, sexo, casta o color.
  • Fomentar el estudio comparativo de Religiones, Filosofías y Ciencias.
  • Investigar las leyes inexplicadas de la Naturaleza y los poderes latentes en el hombre.

 

Emblema de la sociedad teosófica

El Emblema de la Sociedad Teosófica está compuesto de un número de símbolos, todos los cuales han sido usados desde tiempos muy antiguos para expresar conceptos profundamente espirituales y filosóficos acerca del hombre y del universo. Se encuentran en una variedad de formas en las grandes religiones del mundo y su universalidad se muestra además por su aparición en culturas ampliamente separadas.

Rodeando el emblema está el lema de la Sociedad Teosófica, ‘No hay Religión más elevada que la Verdad’. La Verdad es la búsqueda de todo Teósofo, cualquiera que sea su fe, y toda gran religión refleja en alguna medida la luz de la Sabiduría Una eterna y espiritual.

En la parte superior del emblema está la palabra Om escrita en sánscrito, una palabra muy sagrada en la India e utilizada por los hindúes, los budistas, y otros. Es la Unidad manifestándose como una triplicidad. El Om está en la parte superior del emblema porque simboliza el Absoluto expresándose como Inteligencia Divina o Logos, tres en Uno, de lo cual emana el universo y al cual retorna al final de los tiempos.

Debajo de la palabra Om, hay una cruz esvástica dentro de un círculo. Este es un símbolo muy antiguo conocido en el mundo entero. Proviene de la palabra swasti "bienestar," la cual a su vez se deriva de su, "bien," y asti, "esto es." El uso popular lo considera un signo de buen augurio en la India.

Los nazis adoptaron este antiguo símbolo y pervirtieron su significado. Pero la esvástica es aún utilizada como símbolo sagrado en el mundo entero. La esvástica evoca el gran proceso de la existencia, que crea el mundo en el cual vivimos. Simboliza la expansión del universo. La esvástica dentro del círculo simboliza el mundo en el aspecto dinámico del ser, y está justamente debajo del Om, que representa lo eterno y absoluto de lo cual dimana el mundo

Inmediatamente conectado a la cruz gamada o esvástica está la serpiente que se muerde la cola. Los antiguos gnósticos griegos y los alquimistas denominaban ouroboros a este símbolo. El círculo que se forma es una réplica del círculo alrededor de la esvástica, que representa las fronteras del universo, y el hecho de que pase a través de la esvástica sugiere que la serpiente, y todo lo que ésta encierra, son parte de la energía creadora de la cruz en movimiento. La serpiente que se muerde la cola también representa los ciclos de la naturaleza, el mundo que se encamina hacia la eternidad, y el infinito orden de la vida.

El área dentro de la serpiente representa el universo y todo lo que existe dentro de él. En las versiones a color del emblema, éste es usualmente azul, pasando de un color azul claro en la parte superior a un azul oscuro en la parte inferior. El azul representa el cielo cósmico, no simplemente el cielo que vemos en el mundo físico, sino el rango completo de sustancia o materia del universo, desde la que se encuentra en estado gaseoso, la materia sutil representada en la parte "superior" del universo, hasta la materia densa de la parte "inferior." Este fondo azul en realidad no constituye una parte del emblema, pero le confiere un significado adicional al símbolo, como los demás colores utilizados en algunas versiones del sello.

Sobre ese fondo del universo hay dos triángulos entrelazados, otro símbolo mundialmente conocido. El hexagrama o la estrella de seis puntas que ambos triángulos forman tiene muchos significados. El triángulo que apunta hacia arriba, que es de color claro, simboliza el espíritu o la conciencia. El triángulo que apunta hacia abajo, de color oscuro, simboliza la materia o sustancia. El hecho de que los dos triángulos estén entrelazados indica la interdependencia del espíritu y la materia. Es un concepto teosófico básico que cada partícula de materia tiene conciencia en sí, y que cada chispa de consciencia funciona a través de una forma material. El espíritu y la materia son mutuamente interdependientes. Ninguno puede existir sin el otro.

En el centro de la estrella de seis puntas, que simboliza la unión del espíritu y la materia, se encuentra la cruz egipcia, cruz ansata, o ankh, símbolo de vida. Los seis puntos de los triángulos y el ankh en el centro representan los siete principios del universo. El ankh también representa la idea de que la vida resulta de la interacción del espíritu o la conciencia (el triángulo que apunta hacia arriba) y la materia o sustancia (el triángulo que apunta hacia abajo).

Así, el ankh repite en una escala inferior el simbolismo anteriormente expresado de los triángulos entrelazados, la serpiente, y la esvástica dentro del círculo. Todos esos elementos hablan de las mutuas conexiones entre el espíritu y la materia como expresiones de la fuente divina, simbolizadas por el Om que lo corona.



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