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La Energía Cósmica


Desde el punto de vista de la ciencia, en las últimas dos décadas, se han acumulado cientos de evidencias acerca de cómo la mente influye sobre la materia y la vida en general, aún en ausencia de contacto fí­sico o cercaní­a.
 
Aunque cientí­ficamente nos resulta muy difí­cil explicar el mecanismo que promueve la curación a distancia, empí­ricamente podemos verificarlo una y otra vez; diferentes metodologí­as utilizan la fe, las creencias, el prana, la visualización, el amor, etc., con el propósito de sanar, y en relación a ello abundan los testimonios positivos e incluso evidencias rigurosamente constatadas.
 
Curanderos, sacerdotes, sanadores o chamanes han utilizado desde siempre la intención como elemento determinante en el proceso de curación; para ellos no habí­a gran diferencia entre ejercer su práctica en presencia del individuo o activar los procesos sanadores a distancia.
 
Potencialmente, todos somos sanadores; por el simple hecho de estar vivos, tenemos la capacidad de funcionar como canales de la energí­a cósmica que alimenta los procesos vitales en todo el Universo. Todos, independientemente de ser o no proveedores de servicios de sanación, podemos canalizar energí­a sanadora para nuestro beneficio y el de los demás.
 
La energí­a cósmica es inteligente y sabe como desenvolverse; cada uno de nosotros simplemente se transforma en un canal de la misma, un mero instrumento de la divinidad utilizado para el propósito de sanar; nosotros no somos los que sanan, tan solo simples intermediarios; los buenos sanadores lo saben muy bien