¿Cómo se Genera el Karma?


En realidad, viviendo. Cada uno de nuestros actos del presente momento es una consecuencia del pasado y una causa de futuro, y asi esto pasa dia atrás dia y vida tras vida hasta que se pierde en el principio de los tiempos. Pero, ¡que no cunda el pánico¡ porque lo analizaremos de una manera mas gráfica para comprenderlo y veremos que tiene una lógica aplastante, y además, es escuela de crecimiento, pero antes, deberemos comenzar borrando de nuestro chip mental el programa-idea de Bueno y Malo.

Veamos. Cada acto que realizamos en nuestra vida tiene una consecuencia, no hay uno que se escape por mas ínfimo que sea. Buda decía:”aquello que no este sujeto a causas y condiciones no existe” en el sentido de que todo esta interrelacionado en el Universo y en nosotros mismos.

La consecuencia de la acción se mantiene hasta que los efectos quedan cumplidos, igual que cuando tiramos una piedra al estanque las ondas del impacto se extienden por todo el lago hasta el agotamiento de la onda. Lo duro de la situación es que los efectos del karma pueden extenderse más allá de una sola vida con lo que no es posible definir la secuencia de causas en este presente y desconocemos que acciones de vidas anteriores originaron las consecuencias que vivimos ahora.

La mente no para nunca de proyectar permanentemente, es como un mono en perpetua gesticulación. De esos pensamientos, deseos y hechos se genera una cadena de manifestaciones que conforman nuestra vida física.

Ese continuo pensamiento-acción es la trayectoria de esta vida.

Vamos a relacionar en términos simbólicos la parábola del administrador y los talentos recibidos de su señor con respecto a un negocio cualquiera.

Al llegar a la vida, nuestro Superior, ha puesto a nuestra disposición, una “franquicia con un una capital energético de 5000 talentos (por ejemplo) ”, con lo cual deberé mediante mi gestión fructificarlo y sacarle un buen beneficio.

De cómo me ocupe de esa inversión, dependiendo de la forma en que controle los acontecimientos y favorezca los momentos mas propicios para un buen resultado comercial, dependerá que al cumplir el tiempo marcado haya logrado el éxito dando rentabilidad suma a mi “franquicia kármica” y tenga un gran potencial acumulado o que sea un pobre y miserable dilapidador de recursos, e incluso ¿porque no?, un anodino ser que no hizo sino enterrar en el jardín de su casa los talentos otorgados, y solo se ocupó de sobrevivir, sin ninguna rentabilidad, pero no de crecer y mejorar.

Si llegado mi tiempo termino mi carrera vital con un gran capital acumulado en el banco mediante el ejercicio de mis talentos proyectados a realizar acciones que beneficien a la humanidad, podré regresar a la casa de mi Padre en primera clase con buen servicio a bordo y jet especial, porque me lo he ganado. En una micronésima de segundo me hallaré en La Luz. No es un premio, no es un castigo es el es la justa consecuencia de mi esfuerzo.

En cambio, si mis inversiones han sido realizadas con error quiza llegue al final justo con un billete de autobús y sujeto a las inclemencias del viaje, porque mi rentabilidad no da para más, e incluso, a lo mejor ni siquiera puedo elegir y el viaje debo hacerlo en transporte colectivo o a pie….he arruinado mi capital, y estoy agotada y sin recursos, mi equipajes es pesado y me dificulta el caminar, asi que hasta sufro el riesgo de perderme por esos mundos de Dios y “soñar que estoy en casa” cuando en realidad lo que hago es dar vueltas a una noria de agua …las consecuencias varían mucho de un tipo de negocio a otro ¿no?..
Pues exactamente asi es como nos organizamos la vida que recibimos como don preciado para crecer, para evolucionar para trascender la materia y retornar a la casa del Padre convertidos en luz.

El saldo a nuestro favor o en contra en nuestra cuenta corriente cósmica no es más que el karma. Y como consecuencia, cuando llegue al hora de regresar de nuevo a la vida vendremos vestidos de ricos y opulentos, con posibilidades de logros y de una vida ecuánime y beneficiosa para todos los seres o por el contrario, deberemos comenzar desde cero trabajando duramente nuestro ego, nuestros apegos, nuestra falta de generosidad, a fin de superar las dificultades y crear un medio beneficioso para la experiencia que se nos vino encima. Además deberemos pagar deudas acumuladas, sanear nuestros haberes cósmicos, y generar nuestros propios dividendos para hacer una inversión rentable y mejorar nuestra conexión espiritual. Es la única salida libre del agujero que nuestros actos nos han conducido.

 

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