El Amor Tántrico


El sexo es la energía básica. El Tantra, la aprovecha, la transforma.

En el instante del amor, el pasado y el futuro no existen. El amor te abre al infinito, a la eternidad de la existencia.

El sexo transferido a la cabeza es sexualidad; pensar acerca de ello es sexualidad. Vivirlo es muy distinto. Cualquier cosa vivida totalmente te lleva más allá... no tengas miedo a nada ¡vívelo!

Cuando se suprime el corazón, se crean necesidades simbólicas... se crean falsas necesidades. Y estamos llenos de falsas necesidades; por eso no estamos satisfechos.

Al comienzo de la unión sexual, mantén la atención en la llama inicial y consérvala; evitando los rescoldos del final.

Cuando en el abrazo se agiten tus sentidos, cual hojas de un árbol, adéntrate en ese estremecimiento.

Cuando haces el amor, estás haciendo el amor con tu propia existencia. La mujer es solamente una puerta, el hombre es solamente una puerta. El otro es solamente una puerta al todo.

Cuanto más sensible seas, más vivo estarás; cuanto más vivo estés, más vida entrará en tu ser interior.

¿Qué hay de malo en gozar de ti mismo? ¿Qué hay de malo en ser feliz? Si hay algo malo está en tu infelicidad, porque la persona infeliz siempre crea infelicidad a su alrededor. ¡Sé feliz!

El sexo sólo es el principio no el fin. Pero si te pierdes en el principio, también te perderás el final.

Hay dos clases de clímax, dos tipos de orgasmo. La excitación tiene que utilizarse para ambos; o bien te mueves hacia la cúspide de la excitación o hacia el valle de la relajación.

Los ideales no pueden desarrollar tus posibilidades, solamente la experiencia, el conocimiento de lo real puede ayudarte.

En el amor tienes una posibilidad natural de rendirte. Ríndete y siéntelo; entonces deja que se extienda a todas las dimensiones de tu vida.

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