Los Elementales Internos

 
El mundo o plano físico que es un reflejo de los mundos superiores que percibimos con nuestros sentidos físicos, observamos que está esencialmente constituido por la materia o elementos sólido, líquido, gaseoso e incandescente, y de un elemento primordial que ocupa los espacios interplanetarios. Cada uno de los cuatro elementos de la naturaleza está relacionado con uno de los Éteres del cuerpo vital. Somos el quinto elemento se traduce en actuar con amor, felicidad y con todo lo positivo que nos llevará a formar un elemento más de poder y fuerza, en conjunción con los cuatro que ya están dentro de nosotros.

Agua, tierra, fuego y aire son la base de la vida, pero no sólo en un nivel físico, sino también en el espiritual, plano en el que nos sirven de guía y protección. Cuando los invocamos se unen y forman una especie de pirámide para protegernos de cualquier cosa que nos quiera hacer daño. Por eso es importante que si sentimos algo negativo o que alguien nos manda una mala energía, debemos llamarlos para que nos envuelvan y protejan.

Si pretendemos conquistar este quinto elemento (tarea y meta de esta raza aria) primero tenemos que haber conquistado los cuatro elementos, pues ha de recordarse que la naturaleza no da saltos. Las condiciones que debemos tener para que los elementos y los elementales nos sirvan en la gran obra son:

 

Tierra

La Tierra es estabilidad; es todas las cosas que nos traen nutrición, plenitud, y fertilidad. Es nuestra base y nuestra necesidad básica. La Tierra es el terreno bajo nuestros pies, la fundación sobre la que construimos nuestra vida. Es el centro de nuestro sentido común, nuestra sensualidad, y nuestros sentidos. Por ella tocamos, saboreamos, olemos, vemos y oímos con nuestros ojos y orejas. La Tierra es verde. Danza en las hojas, en los campos, y en los setos. Colorea las plantas que surgen a la vida desde los fundamentos de la estabilidad. La Tierra es su fuente raíz, como lo es para nosotros.

Los elementales de la tierra son muy parecidos físicamente a nosotros, aunque viven en mundos subterráneos diversos a los nuestros. Ellos habitan en lugares fabulosos y su existencia es una de las formas en que este planeta logra tener su eje en equilibrio. Esos mundos internos son verdaderamente mágicos y hermosos, igual que sus habitantes, quienes trabajan mucho para darle equilibrio al planeta. Sus ciudades inmensas se localizan en las entrañas de la Tierra y algunas son de cristales de cuarzo.

(Éter de vida). Este elemento nos exige: Vencer la inercia. Desarrollar la voluntad .Desarrollar la mística.

 

El Agua

El Agua es emoción, sentimientos, sueños y alimento del corazón. Refresca, enfría, es húmedo, fluido, pesado y misterioso, toma la forma de cualquier cosa que lo contiene. El Agua es el alimento de la vida, y esencial para la vida, puesto que todas las cosas emergieron del mar. El Agua apaga la sed de la Tierra hecha estéril por el Fuego y el Aire. El Agua es serenidad. Es azul, claro y pasivo, pero se cuela por las grietas de nuestras defensas. Fluye con nuestro humor, y no se puede agarrar, ya que se resbala por las manos. Es la rápida corriente de una tormenta en ciernes, la pesada espuma a lomos de las mareas del océano.

Los elementales del agua siempre han tenido mucho que ver con la purificación, como los veían nuestros antepasados, además de ser la vida para nosotros y para el universo. Sus integrantes están en cualquier gota, así como en los ríos y arroyos, pero las ciudades más grandes se encuentran en el mar. De ahí que los animales marinos, como delfines y ballenas, tengan un grado de evolución bastante elevado y que sean los seres que más tienen que ver con nosotros como personas. Verdaderamente todos los animales son sagrados, pero algunos mamíferos marinos tienen una energía muy alta y especial que nos ayuda con nuestra propia energía.

(Éter químico). Este elemento nos exige: Eliminar las emociones negativas .Eliminar el temor. Desarrollar la fe y la seguridad en el padre.

 

Aire

El Aire es pensamiento. Es movimiento, contacto, comunicación, y los impulsos de lamente. Es la flexibilidad de acción - lo rápido, lo alerta, lo chispeante y lo nuevo. Se estira hacia afuera y hacia arriba, hacia abajo y hacia adentro. Es flotante, flexible, cede ante el estado de ánimo, y sin embargo es aún fuerte y persistente. El Aire es primavera, la inocencia y la vibración del principio de una nueva estación, el brote de las hojas desde las semillas de lamente, y la fe en uno mismo, y la creencia en el propio destino. El Aire toca el color del Sol, y capta el pensamiento de la vida.

El aire vive dentro de nosotros cuando tomamos el oxigeno, pero también es una energía que tenemos alrededor de nuestro cuerpo y que se conoce como aura. La energía del aire del planeta es muy sutil, de las más elevadas que existen, y cuando la invocamos entra a nuestro ser y nos ayuda a que nuestra energía se active más y a que nuestra vibración suba. Cuando deseemos llamar a los elementales del aire lo podemos hacer por medio del incienso, que actúa sobre nosotros haciéndonos más sutiles. Como muchas veces nuestra energía está densa, cuando absorbemos la del incienso, la nuestra se vuelve más sutil y ayuda a que circule mejor por nuestro cuerpo. Es como cuando recibimos un masaje que estimula la circulación de la sangre y la empieza a hacer más ágil.

(Éter Lumínico). Este elemento nos exige: Dejar de hablar con el yo (ubicar los pensamientos en el lugar que deben estar). Hacernos dueños de los impulsos propios de los elementos pensadores. Hacernos dueños de nuestros movimientos.

 

Fuego

El Fuego es deseo. Es entusiasta, calentador, y la chispa de la vida. Es apasionado, emocional, indomable, el más poderoso de las fuerzas de la energía, porque él representa la fuerza del Espíritu. Es una llama que palpita, o una llama que destruye. . .Brilla en el Sol. Danza en el Fuego del hogar, atrae el ojo, y el deseo. Da color a la sangre. Es el pulso de nuestro ser. El Fuego es rojo. Es el calor moderado que mueve con deleite la tierra; el ansia por vivir, la luz por la que vemos. Dinámico, movible, lleno de chispas, atrevido, vital, inteligente en su urgencia. El Fuego es activo, se eleva. Es el principio de la vida.

Los elementales del fuego también tienen su hogar en las entrañas de la Tierra, en mundos donde no hay calor como pensamos, sino que son ciudades de una fuerza grandísima. Ellos son seres de una energía hermosa que ayudan a este planeta y a cada uno de los seres vivos para que llevemos ese fuego dentro de nosotros El fuego es uno de los elementos que mejor nos ayuda a activar nuestra energía, a acabar con lo negativo y a sacar esa fuerza para lograr lo que deseamos.

(Éter reflector). Este elemento nos exige: Aprender a ser serenos .Ser dueños de las emociones

Estos cuatro deben estar en armonía en nosotros (a base de disciplina) para que el ETER en sí, que es la quinta esencia se eleve a niveles espirituales.
 
Algunos hemos creído que el alma se forma a base de AZF, y en realidad el alma se forma venciendo nuestros elementos, integrándonos con ellos. El alma es un aspecto divinal que está en los elementos y no la podemos encarnar si no se tiene una súper disciplina con cada uno de ellos.


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