Pactar con Satanás. Los amantes del Diablo


Por insólito que pueda parecernos, las fórmulas, invocaciones y rituales de pactos diabólicos que figuran en esos libros, han sido consideradas efectivas por generaciones de brujos y hechiceros, que todavía hoy reproducen algunos de esos textos heréticos, con objeto de difundir las técnicas para vender el alma al Diablo.

María M. es una sacerdotisa de Lucifer, líder de una “Hermandad Satánica” afincada en Cataluña. Desde su más tierna infancia, según nos relata, ha protagonizados extrañas visiones místicas en las que Satán se le aparecía revelándose como su verdadero Dios. 

Desde hace años, María se dedica a rendir culto al Demonio y ejercer una auténtico “apostolado satánico” por toda España. Una de sus “misiones” ha sido la de traducir del latín al castellano los textos e invocaciones utilizados en las tradicionales misas negras. “Mi intención –confesaba María a quien esto escribe- es que todos los españoles o latinoamericanos puedan acceder a estos textos que antes solo conocía la Iglesia Católica, para poder invocar al Diablo. Es una forma de extender su mensaje por el mundo de habla hispana”.

En este sentido redunda el recientemente fallecido Anton Szandor LaVey, fundador y líder de la Iglesia de Satán (legalizada en San Francisco en 1966). Anton LaVey publicó en 1972 su segundo libro: Rituales Satánicos (editado en España por Editorial Martínez Roca). En este libro el "Papa Negro” incluye diferentes rituales de magia negra para la invocación, culto y pacto con el Diablo, extraídos de diferentes culturas. 

Como bien dice LaVey, “el culto a Satán no es una exclusiva católica, y en todos los pueblos del mundo ha existido un Lado Oscuro, y grupos de rebeldes al poder que le han rendido culto”. De esta forma, Anton LaVey incluye en su recopilación de “rituales satánicos” ceremonias, por ejemplo, de los Yezidies islámicos, una secta que adora al Sahitán del Corán, y que realiza sangrientos rituales de sangre en sus tenebrosos cultos; o los Khlysty rusos, vinculados al siniestro Rasputín, y feroces enemigos “satánicos” de la cristiana iglesia ortodoxa.

Anton LaVey detalla en esta obra los pasos a seguir en diferentes ritos satánicos para invocar al Diablo, ritos y ceremonias extraídas de antiquísimos textos de los más célebres Grimorios e Inquiridiones.

Su libro Rituales Satánicos, al igual que antes había ocurrido con La Biblia Satánica, se ha convertido en manual y libro de cabecera de todo tipo de grupos satánicos. En España yo mismo he podido presenciar ritos satánicos oficiados siguiendo textualmente las indicaciones de LaVey. Algunos de estos sacerdotes y sacerdotisas satáncios/as, aseguran que sus pactos con el Diablo han sido completamente efectivos.

Raquel Joana Hernández, sacerdotisa de la Iglesia de Satán, supone un caso excepcional. 
Tras su pacto de fidelidad con el Diablo, Raquel comenzó a vivir una especie de “trances místicos” sorprendentes. Desde entonces Raquel recibe “mensajes de Satán” a través de la escritura automática o psicografía, de la misma forma que lo hacen los médium espiritistas, o los místicos católicos.

En base a esas “revelaciones” Raquel escribió su libro Confidencias de una Bruja, una colección de relatos cortos de marcado carácter erótico, que llegó a concursar en el premio La Sonrisa Vertical…

Los peligros del Pacto Satánico

Resulta relevante señalar que incluso algunos de los más devotos satanistas, señalan los riesgos que entrañan este tipo de ceremonias. El Pacto Satánico, dicen, no es un juego para curiosos, sino un compromiso para toda la eternidad.

Algunos autores de Grimorios e Inquiridiones de Alta Magia, insistieron repetidamente en este aspecto del trato con los demonios, intentando señalar todo tipo de triquiñuelas que permitiesen burlar al Demonio cuando se presentase para exigir su parte del trato, esto es, el alma del mago.

Uno de esos textos antiguos, el Práctica de Conjurar escrito por Fray Luis de la Concepción, se ha convertido en un clásico. Fray Luis de la Concepción nació en Transtagana (Portugal) en 1599, “tomando el santo hábito el 9 de diciembre de 1616” y convirtiéndose posteriormente en profesor de Sagrada Teología en Salamanca y Alcalá de Henares, y más tarde, en Ministro y Definidor General de la Iglesia.

Antes de fallecer “con fama de santidad”, en Alcalá de Henares, en 1681, pudo ver la primera edición de su obra, publicada, también en Alcalá de Henares, en 1673.

En este extenso libro-manual de magia, se detallan diferentes formas de invocar a las fuerzas de la naturaleza, espíritus y demonios, incluyendo también las precauciones que ha de tomar el mago en cada caso.

Sin embargo, según Fray Luis, y según otros muchos autores, no resulta fácil engañar a 
Lucifer, al fin y al cabo, se trata del Angel más perfecto de la creación, y ni Satán, ni su extensa corte de demonios y diablos, carece de picardia y todo tipo de argucias, para engañar a su vez al mago que les invoca.

En 1998, más de 300 años después de que Fray Luis de la Concepción escribiese Práctica de Conjurar, brujos, hechiceros y satanistas de medio mundo continúan utilizando las mismas oraciones, grabados cabalísticos y formulas mágicas para invocar a los demonios. 

Unos, utilizan una aparatosa puesta en escena, inspirada en los Grimorios medievales, para estafar a los más crédulos, con ingeniosos trucos de mágia que pretenden hacer pasar por una aparición sobrenatural, pero otros, absolutamente leales a los principios mágicos tradicionales, consideran los rituales de Alta Magia, como una ciencia milenaria completamente efectiva y real.

Paradójicamente, lo mejor que nos puede pasar, en caso de acudir a uno de esos rituales de pacto satánico, es que nos engañen los falsos brujos, ya que, de producirse una verdadera aparición del Diablo, en lugar de nuestro dinero, perderíamos nuestra alma, condenados a toda una eternidad. Y ese, jamás es un buen trato.

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