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Significado de la línea de la Vida


En las manos tenemos diferentes tipos de líneas y a las interpretaciones de las mismas se les llama Quiromancia. Entre las líneas más importantes tenemos la línea de la vida, que será, justamente, de la línea que hablaremos hoy.

La línea de la vida nace entre los dedos índice y pulgar, casi siempre unida a la línea de la cabeza. Son diferentes las interpretaciones que podemos darle, pero lo que tenemos que tener en cuenta es que ni el largo ni la intensidad de la línea indican cuándo vamos a morir, sino la salu o los golpes del destino. También se ven reflejadas los problemas de la vida y lo más importante de la vida de la persona.

Se dice que el significado de las líneas de la mano izquierda vienen marcadas por los caracteres hereditarios que trae la persona como legado, mientras que la mano derecha puede hacer que cambie el destino con el que ya viene marcado la persona en la mano izquierda. Por eso en necesario que las interpretaciones se den en ambas manos, para que ambas se complementen.

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    * Línea muy marcada.

Las líneas de la vida que estén fuertemente delineadas indican que mucha vitalidad y salud. Si, a la vez, esta línea es larga, puede indicar que la vida de la persona también lo será y estará llena de energía.

    * Línea suavemente marcada.

Esto puede indicar una predisposición a las enfermedades y una vida débil. Si a la vez es corta, puede que las dos caraterísticas anteriores se acentúen en la persona.

    * Línea con bifurcaciones hacia arriba.

Estas ramificaciones son afirmaciones de la personalidad de la persona; indican que es de caracter fuerte y que tiende a ser firme en sus decisiones.

    * Línea con bifurcaciones hacia abajo.

Estas ramificaciones indican ansiedad en la persona. También pueden significar las dificultades que tendrá en la vida y los proyectos que no se alcanzarán. La infelicidad también puede verse traducida en ellas.

    * Línea cortada.

Si la línea aparece coratada en las dos manos querie decir que habrá muerte en ese período de tiempo. Por otro lado, si la línea se corta, pero permanecen paralelas, el problema que la persona enfrentará no será tan grave como el de un falleciemiento.

El lenguaje de los dedos y el personal Pulgar


En una anterior oportunidad comentaba sobre la clasificación de las manos en la quiromancia. En esta ocasión le explicare el lenguaje de los de dedos, pero como el tema es algo extenso, tuve que clasificar los conceptos de los dedos y sus diferentes connotación, según sus formas y posición en la mano, en distintos artículos.

    * El personal pulgar.

Este dedo denota la voluntad de vivir y la capacidad para imponer los propios deseos. Si es robusto, mediano y bien constituido, su dueño o dueña es una persona de buen corazón, un sincero enamorado y un buen amante en ambos casos.

No olvidemos que el pulgar es “el dedo de Venus” y el que el feto saca de la mano cerrada, cuando su vida se reafirma en el vientre materno. Aquellas personas que llegan al final de su vida con una muerte natural, van retrayendo el pulgar, hasta esconderlo para siempre en el interior de la palma de la mano. Esto es clínicamente comprobado.

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Un pulgar mediano y “echado hacia atrás”, revela una persona necesitada de afecto y protección. Es también el dedo de “los pisados y las sometidas”.

Un dedo extremadamente pequeño, aparece en la manos de los débiles mentales y el pulgar deforme de quienes padecen de tuberculosis. En la medicina es conocido como “el dedo hipocrático”, lamentablemente revela una personalidad enfermiza en lo físico y en lo moral, tener cuidado con este tipo de dedo.

Si el pulgar se torna muy largo, revela un don de mando y dando al sujeto una personalidad concreta y definida.

Existen algunos otros conceptos sobre el lenguaje de los dedos. Ahora revise con qué pulgar cuenta y sepa cuál es el tipo de personalidad que lo define, y sepa manejar sus emociones.

Tus manos según la Quiromancia


 
La quiromancia, como bien se sabe, es la ciencia que estudia el futuro basada en la lectura de las líneas y la forma de las manos. Los experimentados en el tema indican que saber la forma de las manos es el primer paso para una buena lectura, pero usted mismo también puede saber qué clase de manos tiene y cómo leerlas.

En este post indicaremos cómo clasificar sus manos para una buena lectura. Lo primero que debe hacer es observar el contexto de la mano, su color, temperatura y sudoración.

Las manos fuertes y cuadradas así como los dedos del mismo tipo, revelan una personalidad práctica, a menudo elemental, muy laboriosa y dada a resolver los problemas por la vía directa. A veces violenta. Los bebedores que cuentan con este tipo de mano, suelen desarrollar una conducta violenta cuando están bajos los efectos del alcohol.  Su ira puede ser eventualmente peligrosa.

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Las manos largas, delgadas, a veces nudosas, pertenecen a personalidades de tipo intelectual, elaboradas a veces con habilidades artísticas. Son manos de personas románticas, sentimentales y apasionadas para el amor. Pero, como siempre, existe una contraparte, pues suelen ser también muy celosas, sensitivas y, en algunos casos, dotadas para las ciencias ocultas.

Las manos espatuladas y con los dedos de la misma forma, revelan a los grandes bohemios, artistas amantes de la vida disipada. Pueden pertenecer a escritores, pintores y algunas personas con serias dificultades para encontrar un empleo que se ajuste a sus características. Son personas a cuyo lado uno “se le pasa bien”, siempre que no se les atormente con temas de la vida práctica, que, por lo general, no saben resolver. Huyen de las cosas comprometedoras y de las personas con cierto carácter de mal genio.

La temperatura normal de cualquier mano debe de ser tibia. Las manos frías denotan presión baja y deseos de protección. Las manos sudorosas denotan alteración del sistema nerviosos y posibles desarreglos en el ritmo del sueño. El miedo y la inseguridad pueden detectarse en seguida en manos que sudan, salvo que se trate de una desarreglo nervioso grave que deberá ser atendido por un especialista de la salud.

La frustración sexual se puede advertir de episodios de sudoración alternados con sequedad de las manos; Las gitanas llaman a este cuadro “mano de solterona”.

Aquellos que dan la manos con fuerza y sin reservas cuentan con una personalidad franca y sincera, por consiguiente dignas de confianza; por el contrario, los que dan los dedos, son personas hipócritas que nunca entregan su verdadera amistad y muy difícilmente su amor.

El dedo índice o el índice de los Celosos


Continuado con la lectura de las manos, o quiromancia, en un post anterior había comentado sobre el lenguaje de los dedos, el que comenzamos con el dedo pulgar o “el personal pulgar”, pues bien, en esta oportunidad hablaremos sobre el dedo índice o conocido en el mundo de la quiromancia como el índice de los celosos o el dedo de Júpiter.

    * El índice de los celosos.

Este dedo es conocido, como ya había mencionado, como el dedo de Júpiter y quienes los esgrimen frecuentemente “señalando”, son personas nacidas para mandar y sentenciar, encontrando los defectos de los demás, ahí donde otros normalmente pueden detectarlos o verlos. Por tal motivo recordemos que con el índice se señala, se indica y se acusa.

Cuando su largo sobrepasa la mitad de la falange superior del dedo medio, el indice revela a una persona celosa en extremo, ególatra y que tiene un alto concepto de su propia persona. Tiene un postura superlativa ante los demás, por tal motivo rechazado en algunas ocasiones por su soberbia.

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Un índice muy largo, puede corresponderse con una frente tempranamente arrugada, por el hábito de mirar a los demás por encima del hombro. Los indices mal formados, aparecen en la manos de ciertos esquizofrénicos, cosa clínicamente comprobada.

Un dedo índice pequeño, por debajo de la mitad de la falange superior del dedo medio, revela una personalidad tímida y dependiente, Se trata de una persona que siempre será dominada por los demás y vivirá esperando que le digan lo que tiene que hacer o realizar en toda circunstancia.

Para terminar, se indica que este es el índice de los celosos, pues, como su personalidad es ególatra, siempre sentirá celos de los demás que los superen, y tratará de opacar el logro del otro de alguna u otra manera.

El dedo de Saturno, del corazón y el inteligente Meñique


Esta vez hablaremos sobre los últimos tres dedos de la mano: el dedo de Saturno, el dedo mañoso y el inteligente meñique.

    * El dedo de Saturno.

Es aquel que llamamos “dedo medio”, representa el equilibrio de la personalidad y la independencia de carácter.

Cuando este dedo es demasiado largo, los gitanos afirman que pertenecen a una persona “que cumple su destino”, es decir, que poco o nada harán por sí mismas y se adaptará a lo que le vaya sucediendo a lo largo de toda su vida.

Los que tienen el dedo medio muy corto, padecen de una suerte cambiante en extremo, a veces muy buena, a veces muy mala. Tienden a la melancolía y se entristecen por cualquier cosa.

    * El dedo mañoso.

El anular, era llamado “impúdicus” por los romanos; su estructura y dimensiones se relacionan con el interés que su dueño tenga por el sexo opuesto y la intensidad de sus encuentros de alcohoba.

Un anular largo, robusto, carnoso, pertenece seguramente a alguien que vive con suma intensidad la pasión sexual y mantendrá su pasión por la alcohoba hasta muy avanzada edad.

Los gitanos llaman al anular “dedo del corazón”, porque se le vincula a todo lo relacionado con el amor o a alguna otra cosa que se le parezca.

    * El inteligente meñique.

El meñique, o “dedo de Mercurio” según la tradición gitana, normalmente revela la capacidad intelectual y la habilidad para hacer negocios, cuando es bien estructurado y su tamaño alcanza hasta la base de las primera falange de anular o un poco más arriba. Algunos gitanos muy hábiles “saben leer” en el tamaño del meñique el número de hijos que tiene o tendrá una persona.

La línea de la Vida o de la Salud


Esta vez daré a conocer cómo leer la línea de la vida, una de las líneas más importantes de la palma de la mano, pues nos muestra la duración de la vida, entre otras cosas.

Pero vamos por partes, la línea de la vida parte de la mitad de la palma de la mano, acertadamente entre un punto situado entre el pulgar y el índice, para luego prolongarse en una curva y finalizar en el Monte de Venus, cerca al plano inferior de la muñeca.

Su longitud siempre fue calificada por los gitanos como indicador de la duración de la vida y algunos experimentos médicos (en Inglaterra, alrededor de 1988) parecen corroborar esta afirmación.

Para la Quirología científica, no obstante, es la profundidad y condición continua de esta línea lo que marca la calidad de salud y en cierto modo la condición vital de la persona la cual se estudia.

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Cuando esta línea muestra una curva amplia y graciosa, además de un trazado claro y profundo, denota una vida sexual sana y vigorosa, buena salud y por supuesto dispone de una larga vida.

Cuando esta muestra interrupciones bruscas, puede vaticinarse enfermedades graves , pero afortunadamente superadas, como también pueden ser accidentes de menor gravedad.

Si la línea de la vida es doble, demuestra una irregular influencia de Venus. Si aparece trazada de esta manera en la mano derecha de una mujer, corresponderá a lo que lo gitanos llaman “línea de las Amantes”; en estos casos la antigua tradición dice: “Si esta mujer fuera reina, sería amante de su cochero”.

Cuando la línea de la vida nace cerca al índice, demuestra una personalidad egoísta y ambiciosa. Si su nacimiento se ubica más cerca al pulgar, quiere decir que la persona goza con la soledad, y que puede terminar en soltería y muchas veces aislado del mundo que lo rodea.

Si al final de la curva, la linea de la vida, se dirige al Monte de la Luna, es decir, hacia el entro de la palma, lugar contrario al pulgar, esto denota gran amor por lo viajes y las excitantes aventuras, donde el peligro será su pasión.

Si la línea se curva señalando el Monte de Venus, esto denota gran deseo por formar una familia en prontitud, firme y feliz. La madurez encontrará a esta persona muy unida a su pareja y posiblemente con dos o más hijos, dependido de la afinidad con su pareja.

La Rana del Yang


Hace mucho tiempo, en los umbrales de la historia, más allá del reino de Tsiu, vivía un muchacho llamado Lié Pian, su padre era leñador y dentro de su pobreza vivían felices. Lié era el mayor de la familia y tenía apenas diez años, su hermano Huna tres y una hermana recién nacida, llamada Pay Hui, que en su idioma significa estrella.

A Lié le gustaba jugar en sus ratos libres a la orilla de un pequeño charco cercano a su casa, que era alimentado por un riachuelo de aguas cristalinas. Un día que paseaba por la orilla, escuchó un fuerte “croac” que producía una enorme rana que plácidamente tomaba el sol sobre un tronco seco.

Lié era atravieso como todos los chicos de su edad, sin detenerse a pensar el innecesario daño, lanzó una piedra con tal puntería que le atinó en una pata trasera, por supuesto que la rana se lanzó al agua de inmediato.

Contento se fue a su casa Lié, pero al paso del tiempo algo lo incomodaba, era el recuerdo del daño hecho a aquella rana tan grande, sin motivo alguno. Su obsesión creció. Y buscaba de viva voz a la rana por la orilla del charco, sin saber qué hacer. Un día se le ocurrió una idea, y fue a dejarle jugosos insectos precisamente sobre el tronco en que la había visto. Al día siguiente observaba que los insectos desaparecían pero nunca veía a la rana.

Lié creció, y ayudaba a su padre en el oficio; sin dejar jamás pasar un día en que no dejara algún grillo sobre el tronco en donde había lesionado a la rana, y un buen día, cunado menos lo esperaba la vio, precisamente como la primera vez, con cuidado se acercó a ella, y la rana no se movió. Ahí mismo sin saber si ésta le entendía le pidió perdón, y le dijo lo que su corazón sentía. La rana sólo contestó con un “croac” con pesadumbre y tristeza observó que la rana sólo tenía tres patas, que le faltaba precisamente la que había lesionado la piedra.

Lié se hizo hombre se casó y tuvo muchos hijos sanos y fuertes. Construyó su casa a la orilla del charco, ahí donde vivía precisamente la rana de las tres patas. Y platicaba a diario con ella de todo cuanto le acontecía, aunque la rana sólo le contestaba con un “croac”.
Y un día el más chico de sus vástagos enfermó, y pese a todos los cuidados no se curaba; y Lié gastó sus ahorros en medicinas, pues después vendió cuanto tenía de valor.

Al fin y a base de ruegos consiguió que un eminente médico auscultara a su hijo, quien le dijo a Lié, que era una medicina rara y costosa la que éste necesitaba, y que si no la tomaba antes de la luna nueva, su hijo moriría. Lié que era pobre y ya no tenía nada de valor, entró en depresión y no sabía qué hacer. Por supuesto que todo eso se lo platicó a su amiga de tres patas, quien le contestó con un “croac”.

La rana, que era muy vieja, sabía que el charco mantenía un secreto, había en él un tesoro que hacía muchos lustros unos bandoleros habían ocultado cuando huían de las tropas del rey. Los bandoleros fueron muertos y el tesoro quedó abandonado en el fondo.

Y precisamente la luna brillaba en todo su esplendor cuando Lié, su esposa y sus otros hijos, resignados, miraban como el infante agonizaba, pues nadie tenía dinero para prestarles y comprar la medicina.

En eso un fuerte croac se escuchó, y todos vieron con estupor, como una rana grande entraba a la casa, y en su hocico traía una moneda de oro.
Lié entendió que era su amiga que venía a ayudarlo, de inmediato compró la medicina, y su hijo se alivió.

Por eso, desde entonces, todos los descendientes de Lié, que ahora son muchos, veneran a la rana de tres patas, quien cada luna nueva le llevó a Lié una moneda de oro en su hocico, y que éste guardó prudentemente en su vasija de la fortuna, junto a sus ahorros, utilizando las monedas solo en caso de apuro.

Lié vivió hasta ver su cuarta descendencia, viviendo feliz y tranquilo, rodeado de abundancia en compañía de su familia y de su amiga la rana de tres patas.

La rana de tres patas

Es tradición que la rana de tres patas te atrae la buena fortuna, el dinero, consigue una y colócale a un lado de la puerta principal, como si acabara de entrar.

Pon en su hocico una moneda y cámbiala cada luna nueva por otra. Guarda la anterior en tu vasija de la fortuna. Si cobre pones, cobre te traerá, si plata le pones, plata no te faltará. Si oro pones, oro no te faltará…

Si te regalan o compras una rana de tres patas y observas que no cabe en su hocico la moneda precisa que tú quieres colocarle, límale hasta que quepa. Eso quiere decir que la fortuna no quiere llegar a ti, oblígala.

Jamás la coloques con la moneda mirando hacia la puerta, pues según la tradición, la fortuna te abandonará.

Si te es más propio, colócala a un lado de la puerta de tu recámara, y al levantarte diariamente la verás llegar con la prosperidad, y sobre todo, te recordará disciplina económica.

Esta alegoría, muy del feng shui, debemos entenderla en su contexto más amplio, que es 
aquél que nos indica, y recuerda, cada mañana, que el ahorro constante es la clave de la riqueza futura. Iniciando desde que despertamos, economizando luz, agua al bañarnos, gas al preparar alimentos.

Renunciando durante el día a los antojos. El sacrificio y la limitación diaria, con el tiempo, trae aparejada la prosperidad.

Si ahorras, por poco que sea, tarde o temprano se presentará la oportunidad de comprar los satisfactores indispensables y hasta los superfluos.

Si cada luna nueva cambias la moneda de la rana de tres patas, y la ahorras, donde no puedas perder, pronto tendrás llena tu bolsa y tu vasija llena.

Los Simbolos paganos en las Catedrales


La visión de uno de los tímpanos de la iglesia de Santa María Magdalena de Vézelay (Francia) debió causar pavor entre los contemporáneos que la contemplaron. Aún hoy, esta magnífica representación del Juicio Final sigue inquietando al espectador. En especial por un grupo de figuras, alargadas e inquietantes, que se encuentran a la izquierda del Cristo que preside la escena.

Junto a él, un ángel pesa en una balanza a dos hombres, decidiendo su destino, mientras un demonio «tramposo» intenta inclinar el artefacto hacia su lado. Un poco más a la izquierda están los condenados, que avanzan en fila con los rostros desencajados por el terror, en dirección a una criatura de grandes fauces y temibles colmillos que está devorando a los pecadores.

La llamativa escena de la balanza no es exclusiva de esta iglesia. Está presente en muchos otros templos medievales.

Evidentemente, esta terrorífica escena era comprendida por los fieles que acudían al templo en la Edad Media. Lo que resulta más extraño, es que si un ciudadano egipcio de hace 3.500 años tuviera la hipotética ocasión de contemplar esta escena, es casi seguro que captaría el mismo mensaje. ¿Cómo es posible? Muy sencillo. La escena del pesaje de las almas, conocida iconográficamente por el término de psicostasis, aparece en las representaciones del llamado Libro de los Muertos egipcio, una especie de «manual» que servía a los difuntos para pasar con éxito las pruebas que le franquearían las puertas del más allá… El temible juicio de la balanza Según el Libro de los Muertos, cuando el difunto completaba con éxito la larga travesía por el inframundo, se encontraba con Osiris, el Dios egipcio de los muertos. Aquí daba comienzo la escena de la psicostasis, o peso del alma. 

Ante la mirada atenta de 42 jueces divinos y del propio Osiris, el difunto era sometido a la más dura prueba, en la que el dios Anubis procedía a pesar su corazón –para los egipcios un símbolo de su conciencia y sede del alma– en uno de los platos de la balanza. En el otro, se colocaba la Ma’ at, la pluma símbolo de la justicia y la verdad. Otro dios, Thoth, actuaba como notario y dejaba constancia escrita del veredicto. Si el pesaje resultaba favorable al difunto, éste era recompensado con la vida eterna. Si, por el contrario, la balanza se inclinaba del lado desfavorable, el difunto era devorado entre las fauces del temible Ammit, criatura de aspecto monstruoso, híbrido de león, cocodrilo e hipopótamo.

Como vemos, las similitudes con la escena representada en numerosos templos cristianos son más que anecdóticas, y no pueden ser atribuidas al simple azar. La única explicación posible, por lo tanto, es que esta curiosa iconografía egipcia del Libro de los Muertos pervivió y fue «reutilizada» siglos más tarde por los artistas cristianos. thoth-hermes-san miguel La psicostasis no fue propiedad exclusiva de los egipcios. Hay relatos similares en el budismo, el mazdeísmo e incluso el Islam. Sin embargo, en ningún otro lugar tuvo tanta importancia como en Egipto, y es de ahí de donde parece proceder su conexión con el Cristianismo.

Durante la época helenística y romana, Hermes-Mercurio se convirtió en el encargado de ejecutar el pesaje de las almas. De este modo, Hermes se identificó con Thoth. Esta nueva divinidad, Hermes-Thoth se identifica a su vez con la figura de Hermes Trismegisto, considerado fundador del hermetismo, y que en época cristiana terminaría por ser identificada con el arcángel san Miguel.

En la actualidad, todos los estudiosos coinciden en señalar el Egipto copto como el lugar más probable del nacimiento del culto a san Miguel, lo que hace aún más comprensible la identificación entre ambos personajes.

Tal y como explica el historiador del arte Joaquín Yarza Luaces, no fue una simple sustitución: «Miguel no sustituye a Hermes, sino que se identifica con él o se incorpora al complejo personaje Hermes-Thoth». Estas tres figuras cumplían una función de psicopompos –conductores de almas– y, por este motivo, muchos de los santuarios del arcángel san Miguel fueron construidos en lugares elevados. Esta función de psicopompo o conductor de almas atribuida al arcángel cristiano aparece de forma abundante, según los historiadores, en varios textos apócrifos, algunos de ellos cargados de gnosticismo.
La identificación entre estos personajes es tan evidente que, tal y como explica Yarza Luaces, se conservan algunas gemas y amuletos en las que aparece representado de forma inequívoca Hermes, aunque llevan una inscripción mencionando a Miguel.

Otros autores han sugerido incluso que el motivo de la rápida e importante expansión del culto al arcángel no fue otro que el de suplantar el anterior culto a Hermes-Mercurio, aunque no hay forma de demostrarlo. Para el profesor Yarza, que le dedica un capítulo al asunto en su obra Formas artísticas de lo imaginario (Ed. del Hombre, 1987), y otros estudiosos: «se trató de una forma de sincretismo, dentro de los ambientes esotéricos».

Este curioso ciclo iconográfico de la psicostasis, que como hemos visto no está exento de hermetismo, aparece en templos como el de Vézelay, con el que comenzamos este artículo, San Lázaro de Autun, Amiens, Chartres, Nôtre-Dame de París y muchos otros. 

En España también disponemos de bellas muestras, como las que pueden observarse en la catedral de León, y en numerosas iglesias y templos de época románica, muchos de ellos dedicados al arcángel San Miguel. El ZodIaco del Cristo-Sol Nuestro recorrido por los elementos paganos que perviven en numerosos templos cristianos, nos lleva ahora a las representaciones de zodiacos, frecuentemente esculpidas en las fachadas de iglesias y catedrales, rodeando a la imagen de Cristo. En estos casos, no es extraño que el Salvador vaya acompañado también por las figuras de los doce apóstoles, de modo que la escena identifica a Cristo con el Sol, y a los 12 apóstoles con los 12 signos del zodiaco.

Esta misma iconografía, calcada símbolo a símbolo, la encontramos en obras de arte de fines de la antigüedad, en las que se representa a los dioses Mitra, Fanes o Aión. Éstos aparecen enmarcados por la rueda del tiempo, con los doce signos del zodiaco representados en ella. En estos ejemplos paganos, el dios representado simboliza al «Señor eterno», que garantiza el movimiento sin fin y circular.

En la antigua Roma encontramos la misma iconografía, aplicada incluso en simples mortales, para simbolizar el goce de la eternidad en el más allá, tal y como explica el experto André Grabar en Los orígenes de la estética medieval (Ed. Siruela, 2007). ¿Cómo se produjo esta copia de elementos paganos por parte del arte cristiano? En los primeros siglos del cristianismo, la nueva religión rivalizaba con doctrinas paganas de gran importancia y difusión. 

Así que la naciente Iglesia vio con buenos ojos la idea de apropiarse algunas de las características de las divinidades de estos cultos paganos, como ya hemos visto también con el caso de la psicostasis. Como afirma Emile Mâle, «la Iglesia no tuvo escrúpulos en tomar prestadas formas paganas y santificarlas haciendo de ellas una lectura cristiana». En el caso de los zodiacos, los cristianos de la época primitiva adoptaron esta iconografía de Mitra o Fanes sin cambios notables.

Algunos de los ejemplos más bellos y llamativos los encontramos en la espectacular catedral gótica de Chartres. En la fachada oeste, en la puerta de la izquierda, aparece representado Cristo en su segunda venida. Alrededor de su figura están esculpidos los signos del zodiaco. Se ha interpretado este grupo escultórico como una representación del tiempo, que toma un significado especial al estar junto a Cristo en su segunda venida y, por tanto, iniciando el Fin de los Tiempos.

Sin embargo, este ciclo zodiacal tiene una peculiaridad, ya que los signos no aparecen en el orden correcto, sino que están alterados. Así, por ejemplo, la Virgen (Virgo) está en el lugar más destacado, arriba del todo, junto a la figura del arquero (Sagitario). Esta variación podría explicarse porque la catedral está dedicada a Nuestra Señora, por lo que se habría modificado el conjunto para destacarla.

Además, también llama la atención que se representara a Virgo junto a Sagitario, ya que estos signos no están juntos en el calendario. Los defensores del origen templario de la catedral han querido ver en este detalle una prueba de sus teorías: el arquero, Sagitario, es un símbolo militar, por lo que representaría a los caballeros templarios, supuestos promotores de las obras de la catedral.

Sin embargo, autores como Louis Charbonneau-Lassay proponen una explicación más convencional: en tanto que imagen de un centauro sagitario, este signo sería un símbolo de Cristo, que actuaría como conductor de almas, y se muestra ordenando el Cosmos, acompañado de Virgo (la Virgen), su madre.
 
En otros casos, como en el del alquimista Fulcanelli y su célebre obra El misterio de las catedrales la interpretación es en sentido alquímico: «La imagen del laberinto se nos presenta como emblemática del trabajo entero de la Obra, con sus dos mayores dificultades: la del camino que hay que seguir para llegar al centro (donde se libra el duro combate entre las dos naturalezas) y la del otro camino que debe enfilar el artista para dirigirse a aquél. Aquí es donde se necesita el hilo de Ariadna, si no quiere extraviarse en los meandros de la Obra y verse incapaz de salir». Así, el laberinto de los templos góticos se convierte para Fulcanelli en un trazado iniciático que conduce a la iluminación.

Pactar con Satanás. Los amantes del Diablo


Por insólito que pueda parecernos, las fórmulas, invocaciones y rituales de pactos diabólicos que figuran en esos libros, han sido consideradas efectivas por generaciones de brujos y hechiceros, que todavía hoy reproducen algunos de esos textos heréticos, con objeto de difundir las técnicas para vender el alma al Diablo.

Pactar con Satanás. Los libros prohibidos


Algunos de esos textos prohibidos, los Grimorios, se han conservado hasta nuestros días, escapando milagrosamente a las piras de la inquisición, o a la censura de los sucesivos Papados.

El Gran Grimorio está considerado como uno de los libros más autorizados en lo concerniente a los pactos diabólicos. Resulta difícil, como ocurre con todos los grimorios, datar la fecha de su redacción, al no haberse localizado ningún manuscrito anterior a la fecha de su impresión, que ocurrió en el siglo XVIII. Para algunas fuentes debe ser posterior al Grimorium Verum pero para otros es contemporáneo, o incluso obra del mismo autor, del Lemegeton o “Clave Menor de Salomón”, obra datada con cierta seguridad en el año 1500.
Atribuido “oficialmente” a un tal Antonio del Rabino, un mago veneciano que afirmaba haber redactado la obra basándose en textos autógrafos del mismísimo rey Salomón (Hijo de David y profeta del Antiguo Testamento), en el Gran Grimorio se especifica con detalle como invocar y pactar con Lucifer Rofocal. 

Consciente de los riesgos que encerraría el pacto con el diablo, Antonio del Rabino, o quien haya sido su autor, el Gran Grimorio incluye toda una serie de cláusulas llenas de dobles sentidos, triquiñuelas y escapatorias, que permitan burlar al diablo cuando éste se presente para reclamar su parte en el pacto. Al fin y al cabo, toda una eternidad de tormentos inenarrables, a cambio de unos pocos años de beneficios materiales, no son un buen negocio para nadie.

Siempre según la formula del Gran Grimorio, tras varios días de astringencia sexual, semi-ayuno y austeridad en el vestir, se iniciará el ritual nocturno con la siguiente invocación:
“Adonai, Elohim, Jehovah, yo te imploro, oh, patrono y señor de todos los espíritus, y te entrego mi alma, mi corazón, mis vísceras, mis manos y mis pies, todo mi ser. Oh, Adonai, dígnate serme propicio en mi labor…”
El Grimorium Verum nos ha llegado, en su forma más antigua, en una traducción francesa, impresa en Roma (cuya traducción del hebreo firma un tal Plangiere, Jesuíta-Dominico), aparentemente en el siglo XVI. O al menos eso se desprende del encabezamiento de este importante tratado de Alta Magia que dice: “Alibeck el Egipcio, en Memfis, año de 1517”. 
Sin embargo es frecuente que los Grimorios y otros “libros malditos” presenten falsificaciones similares para despistar a los tribunales inquisitoriales que perseguían con saña a los redactores de estas “obras blasfemas y heréticas”.

Según los estudios bibliográficos realizados sobre estas magnas obras de Magia Negra, la necesidad de falsear el nombre del autor, y el lugar y fecha de redacción eran una argucia imprescindible para poder eludir las piras de la Inquisición, lo cual dificulta enormemente la datación exacta de estas obras. Pese a ello, muchos autores consideran el Grimorium Verum como una probable última redacción, notablemente enriquecida por diferentes fuentes, de uno de los legendarios cuarenta y dos libros de Hermes Trimegistro. Cuarenta y dos libros divididos en seis grupos de siete obras, sobre astrología, rituales, medicina, etc.

Uno de los rituales incluido en el Grimorium Verum (como ocurre en el Gran Grimorio) se dedica especialmente a la venta del alma al Diablo. Y como en el citado Grimorio, se especifica que los demonios “no dan nunca nada a cambio de nada”, aludiendo a la necesidad de ofrendas y sacrificios rituales, siempre de animales. El Grimorium Verum inicia su primera parte enumerando los tres principales demonios con los que se puede pactar: “Lo primero que debes saber es que existen tres potencias. Lucifer, Belcebú y Astarot”. Detallando a continuación como han de confeccionarse correctamente todos los elementos y herramientas del ritual: el pergamino virgen, las varas mágicas, el cuchillo sacrifical, la lanceta, etc.

El Grimorium Honorii Magni (o Libro del papa Honorio el Grande) se ha considerado el más “diabólico” entre todos los Libros Negros, probablemente porque, a diferencia de otros Grimorios más limitados a la magia cabalística (judía) en esta obra se muestran importantes influencias cristianas, que a juicio de las autoridades eclesiásticas, agravan aún más el carácter blasfemo de la obra. Publicado por primera vez en latín, en Roma, en los años 1629, es conocido especialmente a partir de una traducción francesa de 1670, y atribuido al papa Honorio III el Grande, sucesor de Inocencio III, que reinó entre el 1216 y el 1227.

El libro se inicia con un alegato del autor: que se identifica como Papa: “Nos , indignamente Pontífice, elevado a este Alto Oficio, por la benevolencia del Señor, y heredero y sucesor de Pedro…”. Seguidamente el presunto Papa explica su deseo de “comunicar el poder que Nos poseemos sobre los espíritus y que hasta hoy había permanecido confinado y reservado a los Siervos de los Siervos de Dios de nuestro mismo rango”.

El argumento esgrimido por el autor, que a ojos del creyente no deja de tener un cierto sentido, es que, según la cita evangélica, Jesús dijo al primer Papa: “Tu eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y la puertas del infierno no prevalecerán contra ella y te daré las llaves del Reino de los Cielos y cualquier cosa que atares en la tierra será atada en el Cielo” (Mateo 16, 18). En esta cita, en la que se sustenta en buena medida la autoridad del 
Magisterio de la Iglesia Católica, se pretende justificar el supuesto poder del Papa para dominar a los demonios, y para decidir en la tierra cuestiones que afectan también al mas allá.

Por esa razón no debe sorprender al lector que, amén de la invocación a los demonios o ángeles hebraicos, o a la divinidad en todas sus formas judaicas: Adonai, Eloim, Jehová, etc, en el Grimorio de Honorio III se apele al poder de la Virgen , los Santos o Jesucristo para sellar los pactos con los espíritus, o requerir su protección en los tratos con los demonios.

El Libro de las Maravillas del Mundo y otros Grimorios atribuídos a Alberto Magno (como el Pequeño Alberto) han conocido infinidad de ediciones en todas las lenguas europeas importantes. En sus páginas se incluyen explicaciones, y justificaciones que intentan razonar los porqués del funcionamiento de los rituales mágicos, y lo cierto es que algunos de los “trucos” enumerados por el supuesto Alberto Magno, no carecen de un cierto sentido común.
 
En España, sin duda uno de los libros prohibidos más populares, que todavía hoy circula en algunos ambientes esotéricos, es el Gran Libro de San Cipriano. Este Grimorio, en el que también se especifica con detalle el ritual de invocación a los demonios y los pasos del pacto satánico, generó todo tipo de leyendas. 

Entre las meigas gallegas, que haberla haylas, se rumoreaba que existía una copia de este libro legendario encadenada en los sótanos de la Catedral de Santiago de Compostela, sin embargo ediciones menores y fragmentos sueltos eran atesorados por algunos esoteristas gallegos, o del resto de España, como un auténtico tesoro mágico. “El Ciprianillo” todavía hoy es consultado por algunos videntes, ocultistas y brujos españoles contemporáneos.

El Purgatorio, la Purificación de las Almas


El purgatorio es un estado transitorio de purificación que necesitan todas aquellas personas que hayan muerto bajo la gracia de Dios, pero que su alma necesita una mayor purificación debido a los pecados cometidos en la tierra.

Psicoquinesis Espontánea Recurrente


El desarrollo de las investigaciones en el campo de la parapsicología durante los últimos años ha introducido un término más complejo y completo para definir el fenómeno poltergeist: Psicoquinesis Espontánea Recurrente (PKER). 

Técnicas para Hipnotizar


Como ya se ha descrito el cerebro debe tener menos de 8 Hz, ello significa que la persona tiene que estar relajada. Como explicación mencionaremos que el estado alpha o de relajación en donde la persona se encuentra relajada pero atenta se encuentra entre 8 a 12 Hz y que es cuando nos encontramos descansados, filosofando, meditando o mirando una hermosa puesta del sol completamente enamorados.

Pactar con Satanás, ¿Es posible vender el alma al Diablo?


¿Existen realmente los Pactos Satánicos? Tal y como se recoge en los tratados de Alta Magia redactados durante los siglos XV, XVI y XVII, todavía hoy existen personas en algunos países del mundo que celebran complejos rituales de magia negra en busca de los favores de los Demonios.

Los círculos mágicos han sido grabados en el suelo, respetando minuciosamente la centenaria tradición. Signos cabalísticos y extraños nombres de entidades diabólicas rodean el circulo mágico junto con una barrera de sal, que tendrán como objeto protegernos del diablo tras su aparición…