La Cleidomancia



La cleidomancia es una antigua técnica de predicción del futuro mediante las llaves, en la cual hay distintos tipos de interpretaciones, desde como cae la llave hasta el estado de ésta, o como llega a nuestro poder. Aunque, en la actualidad, se utiliza para hallar respuestas simples a una pregunta. Coja un folio en blanco y escriba en el “si” o “no”.

A continuación coja la llave más simbólica para usted (o para la persona que formula la pregunta) y hágala girar sobre si misma.

Según donde se detenga su parte dentada, hacía el “sí” o el “no” ahí tendrá su respuesta.

También hay algunos sucesos que se relacionan con llaves. Por ejemplo si usted se pierde y quiere encontrar el camino de regreso quizás deba tirar una llave con su mano derecha sobre el hombro izquierdo y según donde caiga ir por ese lugar. Si se compra una llave antigua puede que gane un premio en una semana. Si la llave está oxidada puede ser que el dueño reciba dinero u otra cosa por una muerte imprevista. No debe nunca robar una, pues le dará energía negativa. Lo contrario sucede cuando se cuelga una al cuello, propicia los cambios positivos.

Sin embargo antiguamente este sistema adivinatorio, cuya utilización se extendió hasta la Francia del s. XIX, era utilizado de otra forma bien distinta. En la primera hoja del evangelio de San Juan se pegaba con fuerza una llave atada fuertemente con una cuerda, y se cerraba el tomo. El anillo de la llave tenía sobresalir completamente. De esta manera la persona que quería adivinar algo introducía el dedo en la llave y formulaba el nombre del sospechoso, si se rompía éste era culpable, si no no se movía. Esta fórmula era usada sobre todo para hallar a los culpables de asesinato o robo.

Otra variedad de este método era anotar el nombre del sospechoso en un papel, que se alojaba en el árbol de una llave, colgada con una hebra de seda de las hojas de una Biblia. Entonces una virgen agarraba en sus manos la Biblia y ante formulación en voz alta del consultante del nombre escrito en el papel la llave dará su respuesta, si no gira estamos ante una suposición errónea, y si gira en sentido contrario a la que se ha enroscado el papel será una suposición correcta.

Los cosacos y los rusos usaban esta adivinación para descubrir tesoros, donde los había la llave daría una vuelta. De esta forma introducían una llave no plana en un libro sagrado y lo cerraban. Si la llave se clavaba en las páginas la respuesta era negativa, y si giraba era afirmativa.


También se utilizaban las llaves de forma similar al péndulo.

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