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¿Cómo ver el Aura?


Para lograr ver el aura, es necesario aprender pensar y a creer en ella. Todos tenemos dentro de sí la capacidad de ver el área iris del aura.  Nos hemos acostumbrado tanto a los sentidos físicos, la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto; que nuestro sentido interior de la percepción ha quedado oculto y no lo aplicamos.
Para ejercitar este sentido interior, debemos aprende a ver con los ojos cerrados, a sentir lo que esta mas allá de nuestros sentidos normales y a aceptar en nuestra mente consciente lo que han percibido nuestros sentidos interiores
Ya que el aura, con sus variados colores, es algo no físico; necesitamos realizar un esfuerzo consciente pare verla. Si deseamos ver el aura debemos aceptar en primer lugar su existencia. De lo contrario, la mente consciente puede rechazar la idea del aura; puede rechazar incluso, las señales del inconsciente que le describen el aura.
La mayoría de nosotros, con el aprendizaje y la actitud correcta, podemos recuperar la capacidad de ver el aura y hacer usa de otras percepciones extra sensoriales.
Pero, tal vez, nos preguntaremos ¿para que ver el aura? La visión del aura y su área iris, verdaderamente magnifico, crea un lenguaje del pasado, del presente y del futuro, un lenguaje que debemos leer y comprender, un lenguaje que trae aparejada una enorme responsabilidad.
Además, si logramos desarrollar este don; podremos ayudar a nuestros semejantes, e incluso curados y com­prender con mayor plenitud a todas las personas que nos rodean.
El conocimiento de ese arco iris que vestimos va mucho mas allá de la mera connotación del color físico. Nos puede responder a una infinidad de preguntas, ya se planteen o no.
El tono del color nos puede revelar la honradez o la folia de ella, en una persona; si hay amor o este esta ausente; si existe miedo, dolor o compasión.
Se trata, en la práctica, del medio curativo natural más poderoso que existe. El ver el aura es un "sentido videncial" y, como tal, no necesariamente se ve con los ojos físicos. La capacidad de ver el aura es la capacidad de sentirla. En realidad, la percepción del aura es un sentido interior.
Cuando vemos las cosas con nuestros ojos, cono­cernos las cosas y sabemos donde las vimos, incluso después de haber cerrado los ojos. Lo mismo sucede con el aura. Esta allí, sabemos que esta allí, vemos sus colores, pero muchas veces no sabemos realmente que sentido es el que ha proporcionado esa imagen.
Con la misma rapidez con que cambian nuestros pen­samientos, así cambia el aura. Cuando se observa a una persona, es interesante advertir los diversos tonos de color que conforman su personalidad.
La capacidad de ver e interpretar los colores del aura tiene también una aplicación prc1ctica. Observando el color es posible diferenciar lo bueno de lo malo, a la persona sincera de la falsa.
Algunas veces al ver el aura, sentimos el camino co­rrecto para que una persona encuentre la paz y la armonía, pero nos encontramos con que su pensamiento negativo, bloquea e impide su comprensión.

Pero, ¿por que intentaríamos ver el aura?

Por la búsqueda... por la formación de nuestra con­ciencia.... por una necesidad interior... o tal vez por ese deseo de saber.
Debemos ser conscientes del poder de nuestra mente, ya que este poder solo esta limitado por nuestras propias barreras. La mente puede asomarse al futuro, viajar al pasado, curar nuestros cuerpos e incluso curar a los demás. En la mente hay poderes que nos ayudan a percibir el aura, todo e!!o en función de nuestra conciencia y de la disposición que tengamos para usar este poder.
Si queremos ver el aura e interpretarla rápidamente, esto no es posible. Hace falta dedicación y paciencia para formarnos a nosotros mismos y ser capaz de verla. La meditación es uno de los caminos más seguros para establecer un juicio correcto; la confianza serena es esen­cial. Ver el aura es "ver" sin hacer usa de nuestros otros sentidos. En esencia estamos pidiendo a nuestra mente que observe y que nos de su opinión sin hacer usa de los sentidos externos.
Cuando hayamos llegado al punta de la objetividad total, nuestra mente vera el aura y a ese maravilloso arco iris en todo su esplendor, de tal manera que lo que vean nuestros ojos fiscos no se podrá comparar nunca con lo que ve nuestra mente.
Estamos acostumbrados a los éxitos apresurados. Re­chazamos las cosas que no se consiguen con rapidez.
La visión interior sólo se puede obtener cuando la impaciencia da paso a ese sentido interior que nos hace "saber".