El principio de mentalismo


«El TODO es Mente; el universo es mental.»
El Kybalion.

Este primer principio o ley universal de que nos habla el Kybalión, nos dice que aquello que todas las religiones llaman Dios, en verdad es sólo Mente. Hermes nos reveló que vivimos en un Universo mental. Todo y todos estamos interconectados por esa gran mente universal, formando parte de ella. Si se dice que el ser humano está hecho a imagen y semejanza de Dios, es porque nosotros podemos conseguir cualquier cosa que nos propongamos, siempre que creamos firmemente en ello. Todas nuestras experiencias, las buenas y las malas, dependen directamente de nuestras creencias.


Con esto no quiero decir que tú deseases tener ese accidente de tráfico, suspender esa asignatura o acabar todas tus relaciones con una poderosa cornamenta. Es evidente que a todo el mundo le gustaría tener una vida feliz, y a ti también. Pero muchas veces no somos conscientes de que nuestras creencias influyen decisivamente en nuestras vidas. Si eres una persona catastrofista, tienes la autoestima por los suelos o piensas que no mereces ser amado, tendrás experiencias que reforzarán esas creencias, y así entrarás en un trágico círculo vicioso.

Por ello, y debido a que la primera ley del Kybalión nos descubre que vivimos en un Universo mental, nuestra primera gran meta debe ser controlar nuestros pensamientos. Convendrás conmigo sin necesidad de que seamos psiquiatras, metafísicos, filósofos, psicólogos, médicos o físicos cuánticos, que una persona mentalmente inestable jamás podrá disfrutar de la vida. Lo deseable sería que todos fuésemos capaces de controlar nuestra mente, y no al revés, pero desgraciadamente la inmensa mayoría de nosotros no acabamos de lograrlo.

Este principio encierra la verdad de que «todo es mente». Explica que el TODO, que es la realidad sustancial que se oculta detrás de todas las manifestaciones y apariencias que conocemos bajo los nombres de «universo material», «fenómenos de la vida», «materia», «energía», etc., y en una palabra, todo cuanto es sensible a nuestros sentidos materiales, es espíritu, quien en sí mismo es incognoscible e indefinible, pero que puede ser considerado como una mente infinita, universal y viviente.

Explica también que todo el mundo fenomenal o universo es una creación mental del TODO en cuya mente vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser. Este principio, al establecer la natura-leza mental del universo, explica fácilmente los varios fenómenos mentales y psíquicos que tanto han preocupado la atención del público, y que sin tal explicación no son comprensibles y desafían toda hipótesis científica.

La comprensión de este principio hermético de mentalismo habilita al individuo a realizar y conocer la ley que rige el universo mental, aplicándola a su bienestar y desarrollo. El estudiante de la Filosofía Hermética puede emplear conscientemente las grandes leyes mentales, en vez de usarlas por casualidad o ser usado por ellas.

Con la clave maestra en su poder, el discípulo puede abrir las puertas del templo del conocimiento mental y psíquico y entrar en el mismo, libre e inteligentemente. Este principio explica la verdadera naturaleza de la energía, de la fuerza y de la materia, y el cómo y el porqué todas estas están subordinadas al dominio de la mente. Uno de los antiguos Maestros escribió largo tiempo ha: «El que comprenda la verdad de que el universo es mental, está muy avanzado en el sendero de la maestría». Y estas palabras son tan verdad hoy en día como lo eran cuando fueron escritas. Sin esta clave maestra la maestría es imposible, y el estudiante que no la posea, en vano llamará a la puerta del Templo.

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