Autoscopia y heteroscopia


Autoscopia es la visión interna que posee el mismo clarividente sobre él mismo; es un fenómeno poco corriente.

Algunos sensitivos han pronosticado con relativa antelación su propia enfermedad e incluso su propia muerte. Podríamos decir que el sensitivo sufre un aislamiento total del entorno exterior y se sumerge en el mundo espiritual interior, y en ese momento, el hombre está en condiciones de saber todo acerca del propio cuerpo.

Las anécdotas de personas que antes de morir se desdoblaron y pudieron ver su cuerpo desde las alturas son narradas por aquéllos pocos a quienes se logró resucitar. También, hace unos años, un escritor inglés que se hacía pasar por monje budista, Lobsang Rampa en el libro El tercer ojo narraba una experiencia similar: separase del cuerpo en un estado especial de meditación, al cual quedaba unido mediante un cordón de plata.

Hetreroscopia es la visión de órganos internos de otra persona; el sensitivo percibe hiperestésicamente, directa o indirectamente, síntomas externos o internos de la enfermedad de otra persona, mucho antes de que se manifieste de una forma aparente la dolencia.

Parece ser que todos estos fenómenos, poco comunes, son captados y producidos por el inconsciente, donde se graban las mínimas percepciones. cuando el inconsciente capta la primera manifestación de una enfermedad, el sensitivo a su vez capta o intuye una señal, normalmente de tipo fisiológico, que le permitirá detectar el estado del individuo.

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