El Yoga de la Sexualidad


En el yoga de la sexualidad se reúnen los beneficios de una antigua práctica oriental , el yoga, y los de un nuevo 'fitness' occidental que propone fáciles ejercicios isométricos, contracciones estáticas sin movimiento y otros isotónicos contracciones dinámicas, con movimiento.

El objetivo es estimular, entrenar y reeducar los músculos de la zona pélvica y de los muslos implicados en la relación sexual y que en la vida de cada día son poco ejercitados.

Además, el yoga de la sexualidad libera tensiones y relaja el abdomen. En conjunto, una serie de factores que aumentan la sensibilidad sexual y acrecientan el placer y la salud de la pareja.

Cuando el flujo de la energía vital , denominado “prana” en Oriente, está bloqueado a causa de tensiones físicas o emocionales , las consecuencias físicas son frecuentemente la respiración corta, jadeante y la contracción forzada de los músculos que, a la larga, facilitan la aparición de dolores musculares.

El estrés cotidiano produce también una serie de emociones negativas, depresión, fatiga crónica , baja autoestima, tristeza y miedo, debilitando la energía que gobierna la sexualidad, la creatividad y la vitalidad.

Actualmente, se vive de modo antinatural: las inhibiciones, frustraciones y sentimientos de culpa se combinan con otros bloqueos físicos y emocionales que nos alejan cada vez más de la sana expresión de la sexualidad.

Desde el punto de vista muscular, tanto la mujer como el hombre tienen poca habilidad, fuerza y agilidad en los músculos del amor que participan en el acto sexual. Esta “enfermedad sexual” hace que nos alejemos de nuestro cuerpo y de toda la riqueza de sus emociones y pasiones.

Los ejercicios del yoga sexual comprenden una parte relativa a la respiración, a la meditación y al stretching. Proponen estiramientos del torso, contracciones musculares y movimientos de la pelvis.

El yoga de la sexualidad se puede practicar a solas o en pareja, mejor por la mañana , al despertar o bien por la noche, antes de ir a dormir, durante al menos un cuarto de hora.

Es importante realizar estos ejercicios en ayunas: las flexiones del torso hacia delante y hacia atrás, los movimientos de la pelvis y las contracciones de los músculos del abdomen podrían resultan molestos con el estómago lleno.

BIENESTAR CUERPO-MENTE.
La sexualidad es la parte más importante del Eros, es el conjunto de los instintos de conservación y de procreación y, para los orientales, es energía “prana” en estado puro. La sexualidad influyen en el pensamiento, las acciones y el carácter.

Por esta razón, es importante mejorar la actividad sexual entrenando el cuerpo y la mente, para aumentar la fuerza vital y alcanzar una condición de bienestar general.

El yoga de la sexualidad reúne meditación oriental y fitness occidental , relaja, distiende y permite alcanza el control de los músculos sexuales.

Las “asana” ( posiciones de yoga) si se efectúan con regularidad , diluyen los bloqueos emotivos y mentales y las tensiones en las zonas del cuerpo en que se expresa la sexualidad, partes del cuerpo que a menudo están en contracción y duelen (entre éstas los glúteos, la última parte de la espalda, el pecho, el vientre y los genitales).

Además, los ejercicios tonifican los músculos del amor (diafragma pélvico y músculo “pubo–coccígeo”) que rodean los genitales y que permiten participar en el acto sexual con fuerza y habilidad.

También desde el punto de vista de la armonía interior, ofrece beneficios inmediatos. La práctica de este yoga extraordinario ayuda a concentrarse y a escucharse en profundidad.

Enseña a observar el ritmo de la respiración y a volver a descubrir las sensaciones que suscita. Permite relajarse y redescubrir el placer del cuerpo que se libera de corazas y defensas.

Prestar una atención sana a los órganos sexuales es fuente de bienestar. Quien vive la sexualidad de forma satisfactoria es optimista, alegre, y expansivo.

La “química” del organismo y un sano equilibrio hormonal dependen también de la vitalidad sexual. Si trabajan bien, las glándulas sexuales producen hormonas que entran en circulación y actúan de manera beneficiosa sobre el organismo.

Entre las más importantes están las endorfinas, sustancias llamadas “del placer “ que atenúan la sensación de dolor y refuerzan el sistema inmunológico.

La sexualidad inhibida, en cambio, provoca un “black out” energético, un bloqueo de energía que se descarga en el vientre y en los genitales, que se “acorazan” volviéndose rígidos e insensibles.

ENTRENAMIENTO.
El yoga sexual es una gimnasia relajante, pero también un buen entrenamiento para los músculos implicados en el acto sexual los de la pelvis, de las nalgas, de los muslos y de los órganos sexuales.

Algunos ginecólogos alemanes han descubierto que una gimnasia específica y regular puede robustecer los “músculos del amor” y también otros músculos del cuerpo.

Mujeres que habían inhibido su energía sexual podían recuperar su fuerza, superando las inhibiciones que pueden nacer en una relación.

Una adecuada o ausente estimulación de los músculos vaginales, de la pelvis y de los muslos (mayormente implicados en el acto sexual) provoca, de hecho, su lenta degeneración.

El tejido muscular “adormecido” se reduce y en las fibras se acumula grasa. Entonces, el músculo pierde tono, vitalidad y solidez y gran parte de su natural capacidad de contraerse y expandirse durante el acto sexual.

ENERGIA SEXUAL.
Recordar que lo que se conoce como la energía sexual fue investigada y puesta a prueba por los tántricos durante miles de años. Pretende que la mujer y el hombre se sientan en armonía con esta función de la energía. La energía sexual es sagrada, portadora de vida.

El más antiguo texto tántrico se situaría en el siglo VI antes de Cristo. La enseñanza era en forma oral, y los primeros escritos que conocemos tienen 2.000 años de antigüedad.

El Tantra se ha desarrollado en la India, luego llega a China y Tibet. Hay varias líneas de Tantra. El sendero de la derecha es budista, donde la diferencia es que la relación sexual es imaginaria, donde se enfatiza en la meditación

Para el autor de yoga en pareja , la energía sexual es fuente de placer, de vida, de transformación. Por supuesto que está unido a la conciencia y a la meditación, sería ni más ni menos un acto artístico donde cada uno es el artista y la obra a la vez. No usa el sexo como una descarga genital sino como intercambio de las energías femeninas Shakti y masculinas Shiva para sentirse uno solo y lo mismo.

A través de la energía sexual estimulada surge la manifestación de kundalini que se traduce en actos creativos, intuiciones, mayor inspiración, mayor impulso de vida, más vitalidad, enorme capacidad para conocer tus procesos internos, y un poder interno nunca antes sentido.

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