Los Arabes y la Alquimia


La alquimia árabe es tan misteriosa en sus orígenes como

la griega. Durante los califatos de los Abasidas desde

750 a 1258, floreció en Arabia una escuela de farmacia. El

primer trabajo conocido de esta escuela es la obra que se

difundió en Europa en su versión latina titulada De alchemia

traditio summae perfectionis in duos libros divisa, atribuido

al científico y filósofo árabe Abú Musa al-Sufí, conocido en

Occidente como Geber; este trabajo, que podemos

considerar como el tratado más antiguo sobre química

propiamente dicha, es una recopilación de todo lo que se

creía y se conocía por entonces

Algunos historiadores sugieren que la alquimia árabe

desciende de una escuela asiática occidental mientras que

la alquimia griega desciende de una escuela egipcia. Esta

escuela asiática no es ni china ni india. Se puede afirmar

que la alquimia árabe estaba asociada con una ciudad

específica en Siria, Harran, que, según parece, fue en la

que se desarrollaron la mayor parte de los conocimientos

alquímicos árabes.

Los alquimistas árabes trabajaron con oro y mercurio,

arsénico y azufre, y sales y ácidos, y se familiarizaron con

una amplia gama de lo que actualmente llamamos reactivos

químicos. Ellos creían que los metales eran cuerpos

compuestos, formados por mercurio y azufre en diferentes

proporciones

El alquimista árabe más grande fue seguramente ar

Razí (850-923), un científico persa que vivía en Baghdad.

Ar Razí clasificó a los materiales usados por el alquimista en

cuerpos (a los metales): piedras, vidrio, sales, etc. Y

espíritus: mercurio, azufre, amoníaco, etc. El real objetivo

de éstos alquimistas era el de producir oro por medio de

reacciones catalíticas de ciertos elementos. Ar Razí escribió

un libro sobre las aguas fuertes que según los estudiosos

del tema no eran mas que soluciones de sal corrosivas.

Las escrituras de Ar Razí representan el apogeo de la

alquimia árabe. No se sabe si se dedicó a la medicina que

siguió siendo independiente aunque hubo una tendencia

árabe de dar mayor énfasis a los remedios minerales que a

los provenientes de plantas que fueron los remedios por

excelencia en la cultura griega.

Allá por el año 670 d.C., un alquimista sirio, Calínico,

inventó según se cree el fuego griego. Era una mezcla de

cal viva, petróleo y azufre a la que se le atribuye la

salvación de Constantinopla cuando los musulmanes le

pusieron sitio por primera vez. Al entrar en contacto con el

agua la cal viva se encendía y el petróleo ardía en llamas.

Muchos de los escritos árabes revelaban un carácter

místico que contribuía poco al avance de la química, pero

otros intentaban explicar la transmutación en términos

físicos. Los árabes basaban sus teorías de la materia en las

ideas aristotélicas, pero su pensamiento tendía a ser más

específico, sobre todo en lo referente a la composición de

los metales. Ellos creían que los metales consistían en

azufre y mercurio, no propiamente estas sustancias que

conocían muy bien, sino más bien el principio del mercurio,

que confería la propiedad de fluidez a los metales, y el

principio del azufre que convertía en combustibles a las

sustancias y corroía a los metales. Las reacciones químicas

se explicaban en términos de cambios en las cantidades de

esos principios dentro de las sustancias materiales.

2 comentarios:

  1. Por lo regular los extranjeros iban a Arabia a tratar de obtener el conocimiento de obtener oro por medio de la alquimia..

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  2. el mejor alquimista es aquel que sabe vivir su vida en positivo..es decir..convetor lo negativo en positivo

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